Laura Montalvo.

Hasta allí se fue hace unos 16 años Luis García Rodríguez, quien fue el cura de Adra entre 1986 y 1993. A principios de 1994 se marchó de misionero desde la diócesis de Almería, respondiendo a la llamada de la Conferencia latinoamericana de obispos, que pedía una participación de España en el envío de misioneros con motivo de la celebración de los 500 años de evangelización del continente americano. Una vez en Argentina impulsó la Fundación Creando Futuro, una institución sin fines de lucro que tiene como objetivo fundamental la contención de niños y adolescentes, así como la promoción de los jóvenes, capacitándolos para que se inserten en el mercado de trabajo. En la ciudad de Viedma el padre Luis desarrolló el 'Proyecto juvenil Adra', que sale adelante gracias a las ayudas que llegan desde esta localidad del Poniente almeriense. Así, se pudo construir un Centro de contención, capacitación y promoción juvenil en un terreno, la chacra Adra, como lo llaman allí. «El objetivo es brindar un espacio a jóvenes que quieran apostar por un trabajo cooperativo en el medio rural. Tenemos varias casas en construcción, que tienen como objetivo albergar a 18 jóvenes, en un proyecto de cooperación para el desarrollo con jóvenes con diferentes instituciones de España. También existe una producción fruti hortícola. La chacra cuenta con frutales (cerezos, damascos, ciruelas y peras). Algunas hectáreas se destinan a la producción de verduras que se comercializan y cuyo beneficio cubre algunos gastos de funcionamiento. También se proyecta fortalecer este espacio con pequeños proyectos como el de lombricultura, apicultura etc.», según ha informado a IDEAL el responsable de este proyecto, Denis Beron, ahora monitor pero que fue «una de esas personas que parecían perdidas pero a las que el padre Luis dio esperanza», como reconoce.
Gracias a Adra
Muy contentos por recibir noticias desde Adra, quieren agradecer al pueblo entero la ayuda que les presta.
El padre Luis, quien ahora está en Barcelona por problemas de salud a la espera de un tratamiento que le permita volver a la Patagonia, recuerda que Adra «ha colaborado mucho con nosotros. Lo primero fue la compra de la chacra (finca donde se desarrolla el proyecto juvenil) por un valor de 43.000 dólares en 1997. Después nos ayudaron en la construcción del salón multiusos y con los invernaderos. Mucho de lo que se ha hecho ha sido gracias a los abderitanos». Y es que además de los donativos de particulares, el Ayuntamiento dona cada año parte del 0.7% del presupuesto a este proyecto. «El año pasado nos enviaron 9.000 euros y estamos esperando otros 20.000 que aprobaron. Esto para nosotros es muy importante, sabemos de la situación que hay en España con la crisis, pero necesitamos su impulso para poder consolidar los proyectos que tenemos en marcha. Sabemos que Adra va a ir entregando este dinero, aunque sea por partidas pequeñas, porque nunca nos ha fallado y esperemos que Vícar cumpla también». Y es que según el párroco, esta última localidad también ha colaborado con la fundación pero «hace unos tres años aprobaron darnos una ayuda de 180.000 euros para construir un Centro de oficios, nos enviaron 50.000 pero nada más, y el proyecto está paralizado. Esperemos que cumplan porque es un centro muy necesario, ya que aquí más del 70% de los jóvenes de estos barrios abandona los estudios y la única forma de ayudarles a que no caigan en situaciones delictivas es enseñarles un oficio». También han colaborado con ellos las diputaciones de Almería y Granada, así como Caja Granada y Cajamar. En esta última entidad la fundación tiene una cuenta en la que quien quiera ayudar puede hacer su donativo, a nombre de 'Creando futuro'.
Gracias al programa Adra se ha ayudado a muchos jóvenes a salir del infierno de las adicciones y se les ha dado una oportunidad para su reinserción en la sociedad. Para Denis Beron «esta chacra es la manifestación física, concreta, de una respuesta muy precisa a una de las mayores demandas de nuestra actualidad. Se ayuda a estos jóvenes a afrontar una nueva etapa en la vida, reciben asistencia síquica y orientación laboral. Hemos trabajado con doce personas a las que con el proyecto Adra tratamos de imprimir un nuevo horizonte». La Fundación, que nació ligada a la parroquia que llevaba el padre Luis, es hoy en día un proyecto en el que se implica toda la población de Viedma, ciudad argentina en la provincia de Río Negro, que aunque no haya estado nunca en España conocen Adra, población a la que agradecen poder seguir adelante con esta magia que hasta allí llevó un cura almeriense que ahora necesita mucha fuerza y ánimos para poder seguir adelante.
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